Críticas

Las Pulsiones de Yamyla se formó en 2013, durante el Seminario de teatro dictado por el grupo TSO, (Teatro Sanitario de Operaciones).Y encontrando el valor social en un curso de arte y salud en hospital de niños Dr. Ricardo Guitierrez



Re Pulsiones

TEATRO-LOCURA
"...Re Pulsiones, un experimento multimedia con candidez y poesía..."

Por Héctor Puyo (Télam)
https://cablera.telam.com.ar/cable/185220Télam

Demián Cirigliano es autor y director de "Re-pulsiones", caratulada como "una performance psicológica basada en teorías freudianas", una experiencia teatral y multimedia que vale la pena ver en el flamante teatro Columbia, Corrientes 1537, los viernes a las 20.
Con la acción ubicada en algún manicomio o clínica psiquiátrica, tiene como base la locura, el incesto y la violencia intrafamiliar, con valiosas actuaciones de Federico Grinbank, Lucia Cury, Alejandra Coronel y Bárbara Terribili, dentro de un elenco sujeto a cambios internos. ¿Qué es la locura? ¿Qué es la locura? "Esto no es teatro", dice una espectadora a su acompañante, perpleja y quizá perturbada por un texto posdramático donde cada intérprete enuncia sus parlamentos sin intercambio con los otros y porque al entrar el público puede tropezarse con una mujer desnuda y dormida. Esa mujer (Terribili) es una niña cuya historia se cuenta en la escalera de acceso al teatro, previo a la ubicación del público en sus butacas, asesina de su propio padre, su abusador sexual y que sufre la regresión motivo por el cual es internada. Mientras los intérpretes recitan lo suyo, dos pantallas emiten imágenes crueles, incómodas, a veces vinculadas entre sí, como correlato de las palabras, en tanto el director rompe la cuarta pared, hace que alguna actriz interpele a los espectadores y hasta hace circular a la mujer desnuda entre las butacas. Ese exceso, que se suma a que aparezcan otros actores ajenos a la acción, obliga a quien está sentado en las primeras filas a un difícil contorsionismo o, en su defecto, a oír sin ver lo que sucede a sus espaldas, y eso agrega un particular extrañamiento. Los parlamentos se refieren al sexo, a los sentimientos, a los amores perdidos y tumultuosos y en particular al alcohol, que se supone consumido en abundancia en escena, aunque lo que despliegan esas criaturas es una insoportable soledad. Es cierto que intentos como éste vienen sucediéndose en forma e intención desde hace varias décadas, pero lo que Cirigliano propone con cierta candidez expositiva, tiene a pesar de todo su poesía y obliga a tenerlo en observación en sus futuros trabajos.





Por Jackie Miller
(Lic. en Artes Visuales, IUNA)

Esta es una obra propia de la cultura joven porteña donde todo tiene previa, y aquí la previa es contundente. Con una serie de performances breves de carácter dramático se ingresa al público a la realidad escénica de Re Pulsiones. Moviéndose y exigiendo moverse, los actores y los espectadores transforman el espacio del bar en un teatro, en la puerta del Teatro. Una vez adentro, en la Sala Teatral con escenario y butacas, todo sigue transformándose y todos somos testigos cómplices del mundo traumático de Yamyla; un mundo que según su autor, todos buscamos desconocer. La puesta a cargo del autor, director y productor Demián Cirigliano es un ensamble audiovisual y actoral de espíritu provocador y polémico. Sus protagonistas despliegan realidades anímicas fragmentadas, desde los cuerpos, las palabras y los pensamientos alucinados y documentales; reflejados en las imágenes montadas en el video que se proyecta en las pantallas. Muchos son los elementos que condensa Re Pulsiones, el espectador tiene que permanecer despierto y al acecho, porque no sabe hasta dónde saldrá contaminado de humanidad extrema.







Por Ricardo Rodriguez Miró (Radio Zonica)

“Yo más que una obra…tiendo a pensar que es una instalación, porque aquí el statu quo se presenta de manera diferente al teatro clásico, donde hay un antagonista y un protagonista. Esta es la historia de una chica que fue violada por su padre y la internan en estado psicótico en un psiquiátrico y nos va contando como su mente se va alienando en el proceso terapéutico. Trata de concientizar sobre la importancia de la desmanicomialización y pensar otras alternativas para las personas que no gozan de salud psicológica, ya sea estando en sus casas, en las calles etc. En este caso, vemos una base filosófica del director, donde los medios que tenemos día a día pretenden darnos miedo todo el tiempo para que estemos tensos y este hecho se multiplica dentro de la psiquis de la protagonista, que se divide hasta llegar al final que no les voy a contar…tienen que verla. Se me ocurre que esta instalación merece estar en un lugar más grande, para poder apreciar mejor el uso de pantallas de video, las cuales son utilizadas a manera ilustrativa sin interacción con los personajes. Es un proyecto prometedor y creo que hay que darle aliento a este director, ya que es muy interesante lo que propone y tiene todo para hacer su camino”.







Por Federico Pazos (COEMU periodismo digital)

Teatro de amor, de locura y de muerte
A favor de dignificar las condiciones de los establecimientos de salud, RePulsiones aborda problemáticas densas con una lírica cruda y en interacción con el público.

A lo largo de la Avenida Corrientes abundan los teatros. Entre tanta oferta (por usar una terminología propia de los centinelas financieros) una de las más interesantes propuestas es RePulsiones, segunda parte de la trilogía Las pulsiones de Yamyla, que más que una mera obra teatral es una experiencia que mucho tiene de extrema para los espectadores. Presentada como performance psicológica multimedia, su autor Demián Cirigliano presentó la difícil tarea de convertir en dramaturgia los textos de Freud. Los conceptos de este gran cerebro del siglo XX no están expuestos teóricamente, sino más bien se encuentran volcados en las pieles de las protagonistas: cuatro mujeres que bien pueden ser las mismas, sufrientes, bajando a los golpes por la pendiente del dolor. Locas, ¿Locas? La idea de locura está presente en todo momento, ¿es lo que dictamina la ciencia una realidad inconmovible o la locura es una construcción del otro?. El elenco –Jésica Gagliardi, Laura Paz, Bárbara Terribili, Alejandra Coronel y Luciana Cury- intererpela al público cara a cara constantemente y este, acostumbrado a la idea burguesa que establece que la escena le es ajena y nada puede hacer para modificarla, se mantiene tenso e inconmovible cada vez que una de las actrices se aproxima para interactuar. Por ello, bien vale esta sugerencia: entrar a la sala dejando atrás la mirada lineal de las cosas. No siempre después de la A viene la B. Las actrices-pacientes desarrollan sus dolencias con parlamentos poéticos pero directos y custodiadas por pantallas que interactúan con el texto. Temas tan hondos como el suicidio, las adicciones o la hipocresía de la sociedad pasan como vagones de un mismo tren en la estación de la vida.





Pulsión Toxicca

Pepe Jiménez
(Actor, docente y dramaturgo)
http://www.actualidadartistica.com.ar/search?q=las+pulsiones+de+yamyla

Un viaje teatral por caminos interiores"
Estoy sentado en una de las sillas de la sala rosa del Hospital Moyano, mezclado con un público mayoritariamente femenino, un público sereno pero no pasivo , que ni bien comienzan a proyectarse las imágenes de las pantallas laterales del escenario inicia un viaje a las zonas más íntimas de nuestra psiquis…de nuestras zonas vulnerables no mostradas, ni evidente…Según cómo  vivamos cada uno los textos que las actrices dicen (¿actúan?) para relatar las pulsiones de la protagonista, el resultado puede ser intenso, movilizador, descriptivo, revelador…pero difícilmente apático.
En el escenario hay tres mujeres que se ocupan de embellecer y mimar sus cuerpos (se peinan, se ponen crema, se cambian la ropa) mientras escuchamos detalles íntimos de Yamyla , cuyos recuerdos no siempre son agradables. Algunas veces dolorosos, otros divertidos y todos contundentes para nosotros, los espectadores que nos sentimos involucrados en esas vidas, desde el primer minuto de la obra.
El amor no existe..quien conoce el amor…(dice alguien en escena) “Yo, -contesta una de las espectadoras sentada  en la fila de adelante-  ¡Yo conocí el amor con mi negrito hasta que se fue. Pero me está esperando , cuando yo me muera me voy a encontrar con él.” Y a mí se me entrecorta la respiración…porque pienso que también conocí el amor…La contestación espontánea de la espectadora detona de inmediato  las emociones que me hacen viajar  hacia los momentos más sublimes y más dolorosos de ese amor que ya no tengo pero nunca olvidaré. Así es como voy y vengo de la ficción a mi interior. Sucede porque cada  personaje de la obra representan  una porción de la mente de Yamyla: Tomy es “el Ello”, María “el Super Yo” y Mariana “el Yo” y porque la autoría y dirección de la obra de Demián  supo claramente , desde la gestación de la dramaturgia, que su propuesta deseaba llegar a un espacio profundo de nosotros, no ser una mera anécdota teatral. Y lo logra contundentemente. Después del cimbronazo que me dejó vulnerable pero conectado, los recuerdos de Yamyla son un recorrido por caminos profundos, íntimos y de sabias aunque dolorosas conclusiones. Por momentos la tristeza duele, en otros la muerte seduce más que la vida..También sueña con caballos al galope que cortan el viento con la velocidad del amor y la alegría.
Las actuaciones son convincentes y emotivas. La energía en escena es un boomerang inevitable que va y viene implicándonos a todos, produciendo emoción, conmoción y verdades en nosotros. Se nota el trabajo de búsqueda en los contenidos y (más allá de basarse en el sicoanálisis) la “cocina artística” ha ido más allá de lo que Don Freud ha dejado como herencia.
En los tiempos en que vivimos, ocultos en estretagias de supervivencias, laburando como locos  conseguiendo pocas veces  un verdadero objetivo, o incompletos interiormente por nuestros deseos postergados…está bueno intentar este ejercicio sencillo, aunque comprometido, de mostrarse tal cual uno es, mirarse al espejo sin  temer lo que nos revela. Después de todo, nuestra vida lo merece en cada caso.

 


 

Azul Bianchi
(Lic y profesora en Artes Combinadas UBA)
https://www.facebook.com/notes/las-pulsiones-de-yamyla/pulsi%C3%B3n-t%C3%B3xiccamar%C3%ADa-azul-bianchi-lic-y-profesora-en-artes-combinadas-uba/1443081009040411

La sombra el Inconsciente freudiano en el Arte      
"Del otro lado, como un reloj de arena cae la música en la música. Estoy triste en la noche de colmillos de lobo. Cae la música en la música, como mi voz en otras voces" (A. Pizarnik)   Una imagen se convierte en otra.  Un recuerdo se trasmuta en otro.  Es otro orden, otra lógica.  En el sueño y en el Arte la vida puede ser contada desde otra óptica. Con metáforas, con juegos de luces y sonidos. Un devenir de tomas, planos, secuencias en movimiento. Cualquier formato sirve para dar cuenta del mundo interior.  Se nos presenta el recuerdo en ralentí, con cierto tono de melancolía dulce. Fuimos aquellas pequeñas personitas corriendo a través del tiempo, sin apuro. Es la infancia de Yamyla, la obra de Demian Alexandro Cirigliano “ Las Pulsiones de Yamyla”; es el transcurrir de una vida sesgada, indiferente hasta el reconocimiento del agujero, esa falta fundante, ese lamento eterno del sujeto, la pregunta por el origen. ¿Quiénes somos?, ¿para qué? , ¿por qué?. El cuerpo tiene memoria del trauma, la herida abierta sangrante. El cuerpo es la fuente de las pulsiones, las energías psíquicas de vida y muerte. El cuerpo es aquél que siente, aquél que piensa, aquél que escucha, manifiesta y habla. En la obra de Cirigliano aparece el conflicto del sujeto puesto en escena. Un conflicto irresoluble en el que el personaje de “Yamyla” se debate entre las voces del Inconsciente y el consciente, de allí sus deseos contrapuestos a su deber ser.  En este devenir entre múltiples flash back los personajes se transfiguran así como los espacios y los objetos en escena van cobrando otros significados reiterados y subversivos;  siendo una obra de Arte Total con recursos provenientes de la performance, del lenguaje propiamente teatral, audiovisual y plásticos en el uso y accionar de los elementos manipulados por las actrices plantea la pregunta por el Arte Contemporáneo, el Arte situado, arraigado a la tradición psicoanalítica. A las maneras de entender el mundo, a la forma en que concebimos el pensamiento y/o descubrimos una nueva epistemología teatral. Los personajes están travestidos como en un sueño, una persona puede ser otra o múltiples identidades. La identidad no se cuestiona, lo que importan son los roles que narran diversos acontecimientos de la vida de “Yamyla” intentando rastrear la huella, la marca psiquíca fundante. ¿Qué es el amor?, ¿Qué es ser amado?, ¿debo amar?. La percepción de lo siniestro, desconocido y extraño que causa dolor, horror y sufrimiento. Los discursos psiquiátricos, la institucionalización de la locura, la balanza que se inclina a favor de los cuerdos. El tiempo del pasado se combina con un aquí y ahora circunstancial, de presente puro, en donde surge la improvisación actoral. Aquí, se destaca lo lúdico del Arte y la participación del público como destinatario/usuario del espacio ficcional habiendo elementos de indeterminación, propios del azar siendo una de las formas de construir un acercamiento al quehacer artístico. El espectador desbloquea sus propias pulsiones sexuales y afectivas poniéndolas en escena; libre de resistencia, de presiones sociales, libre de peligros reales en el marco de la ausencia de lo verdadero. Lo real y la realidad, he aquí la distancia estética. Para abordar la obra habría que reflexionar acerca del alcance y la implicancia de los diversos estímulos (ya sean estímulos o sensaciones audiovisuales, táctiles, olfativas, etc) y la distancia o proximidad (proxemia)  en el cuerpo y en la sensibilidad del espectador, ¿se modifica o queda inalterada su posición como sujeto?, ¿cómo participa en la obra?, ¿siente incomodidad o se abre a las propuestas de la obra? ¿cómo interpreta un sueño?, ¿sueño o realidad?. ¿Realidad o sueño?. Locura y/ o crueldad?

 


 

Carlos Otero
(Argenpress)


"Pulsión Tóxicca", integra la primera parte de la trilogía "Las pulsiones de Yamyla", un compendio que narra las vicisitudes de una muchacha que desde su más tierna infancia sufre las tribulaciones del abuso, la violencia y el abandono, conduciéndola a un estado de enajenación que inevitablemente la llevaran al crimen y a la internación en una institución de salud mental.
En este capítulo, vemos a Yamyla dentro de una peluquería, acompañada de otras tres mujeres, pero lo que parecería ser una actividad cotidiana en la vida de cualquier joven, se transforma en una lucha de pulsiones, de allí el título de la obra, en donde cada una de las otras clientas representan la lujuria, la rigidez de la moralidad y la realidad desencantada, respectivamente y a la manera de un aparato psíquico en ebullición, a punto de explotar.
Complementando la representación con proyecciones de imágenes a ambos lados de la sala, que nutren de sensaciones adicionales que ayudan a entender los avatares por los que atraviesa la mente de la protagonista y haciendo partícipe al mismo público para el desarrollo de la trama es que nos encontramos con una obra multimedial que no dejará impasivo al espectador, haciéndolo deseoso de seguir indagando e implicándose, aún que sea, desde su propio análisis con el devenir de una historia tan dura como real."

 


 

Silvia Sanchez Urite
(Lic en Ciencias de la Comunicación UBA. Producción Ejecutiva del programa Postales Argentinas, Radio Nacional AM 870. Integrante el Jurado de los Premios Teatro del Mundo otorgados por el Área de artes Escénicas del Centro Cultural de Cooperación)

“Yamyla va a pasar otra tarde a la peluquería. Con sus vecinas María y Mariana, y un joven algo trastornado. Los diàlogos van a girar primero en torno al color del esmalte de uñas, los alikates, los tonos de tintura y la depilación, para pasar, sin solución de continuidad al amor, el sexo y el desengaño. En medio de estas conversaciones superpuestas circulan las obsesiones de Yamyla: un pasado trágico, la religión, el sexo y la medianía de los grises. Sin embargo, no hay gris, todo es blanco o negro, como afirma la protagonista. Porque en el navegar de la pasión, que todo lo controla, Yamyla no sabe manejar sus grises, porque no los tiene. Todo es vida o muerte. Hasta la apoteosis del final. Entre las actuaciones, se destaca Yamyla, enmarcada en un elenco parejo, pero en el que cada miembro tiene su parte de lucimiento. La obra es fuerte, dura y juega con los lìmites de la locura desde una óptica casi pop”.





Natalia Vivas (El drom)

“Intrigante obra performática. Con intervenciones al público, las pulsiones de yamyla "Toxicca" atrapa al espectador desde el primer momento. Cuatro personajes desarrollan el relato con puntos de vista bien opuestos. Dos pantallas gigantes completan la escena con reproducciones multimedias que incluyen buena musicalización para acompañar a los actores. Los 60 minutos de duración de esta obra, marcan el tiempo justo para poder darle un cierre a la historia y permitirle al público irse del teatro con un importante mensaje”.





Versicolor

Por Carlos Otero (Argenpress‏)

"Versicolor narra la odisea de una muchacha, en lo que constituye un verdadero viaje hacia el infierno, donde ya desde muy chica es abusada por su entorno familiar, convirtiendo su existencia en un auténtico calvario, llevándola finalmente a la situación de asesinar a su propio padre a puñaladas. Recluída en una institución mental, lejos de terminar su martirio, sigue siendo victima de abusos, ahora por parte del personal sanitario, sumado al hecho enajenante de estar rodeado por los demás internos, quizás en peor estado que ella, llevándola al paroxismo de la locura y la insanía. En un giro por demás novedoso, es el público el encargado de decidir por medio de una votación, que final es el que elige para la culminación de la obra y para las desdichas de la jóven, variando las alternartivas entre la positiva y la negativa, no estando exenta la ilusión y lo poético para el probable desenlace. Dado el ambiente y las situaciones en que se desarrolla la trama, la obra es muy dura y por momentos agobiante y perturbadora para el espectador, pero la historia lo justifica y hasta lo requiere. . Las actuaciones son sólidas y se advierte un arduo trabajo de ensayo y de composición de los distintos personajes, así como una ajustada elección de los actuantes. El ámbito en donde se desarrolla la acción es lo más sorprendente y novedoso, no hay escenario, ni butacas, ni nada que se equipare con una representación convencional, ni siquiera hay separación entre actores y público. Son los mismos espectadores los que deben seguir la trama acompañando el deambular de los interpretes, logrando que los asistentes se sientan partícipes y hasta miembros del propio elenco. En síntesis, una obra potente, aguda y visceral, que dejara su estela por bastante tiempo luego de su visualización y que invitará a la reflexión sobre la condición humana, las relaciones familiares y sobre todo acerca del destino a veces trágico, a veces no tanto, que sobrevuela por nuestra existencia y del que no tenemos arbitrio ni seguridad alguna de poder escapar. Y por si esto fuera poco, la historia se basa en hechos reales investigados y por testigos de los sucesos narrados. Teatro en estado puro y duro."





Por Marcela Vagni (Autora y Dramaturga)

Si tuviese que definir la obra en una sola palabra sería: PROVOCADORA

“Versicolor, abarca un proceso, en el cual se puso en escena diferentes momentos de la vida de este personaje y sus problemáticas, con una temática muy actual, respecto a la violencia de género. Este modo de narrar una historia, como en capítulos o episodios (recuperando de alguna manera la característica del folletín, tan típico de Roberto Arlt) representa una forma innovadora de contar la “vida de un personaje ficticio, a través del tiempo”. Sin embargo, cuando el espectador, asiste a cada una de las puestas, no requiere ver las anteriores, para comprender e interpretar “los conflictos por los que atraviesa Yamyla”. Algo muy importante para destacar en esta nueva producción en 1º lugar, es el texto: el discurso narrativo muy bien logrado, con reflexiones y monólogos breves en los cuales algunas veces se interactúa con el espectador, de gran calidad y por momentos conmovedores. Por otro lado, la puesta, juega permanentemente con cambios espaciales, obligando a rotaciones del público, que debe buscar donde transcurre “el acting”, para seguir el hilo de la historia, y por supuesto, por momentos abordando también estos espacios, involucrándose en el simulacro escénico. La obra, en la que se mezclan diferentes lenguajes, como audiovisuales (con 2 pantallas transmitiendo diferentes momentos y sensaciones de Yamyla en simultáneo), pintura o dibujos y por supuesto lenguaje musical, muy bien seleccionado, para cada circunstancia, hasta incluir música en vivo, elemento, que distiende al espectador, que lo disfruta agradecido. El final de la obra abierto, está literalmente entregado a los espectadores: son ellos, los protagonistas en este transcurrir, los que definen en cada función, cuál es el final que desean para Yamyla, a través de su voto. Demián Cirigliano, director y autor de la obra, logra así un producto artístico, donde no solo son protagonistas los actores, sino también el público, imprimiendo a esta obra que sigue creciendo con el correr del tiempo, su sello propio, en un busca de un lenguaje personal, con pasión y una entrega realmente viseral ”.





 

Por Leticia Bacci

El relato de Yamyla es desgarrador, en su grito de dolor nos oímos todos, porque ella nos lleva de su mano por ese camino teñido de sangre, las heridas que jamás cerrarán corren por cuenta de su padre salvaje e inhumano y una madre ausente en su propio sufrimiento. Un daño irreparable para una niña que tendrá que sobrevivir. “Versicolor” nos muestra una realidad, nos invita a ver lo que muchas veces no queremos ver, un viaje vertiginoso de imágenes que impactan y sacuden, sonidos que vibran en lo más hondo, oscuridad y luz, odio y amor, dolor y calma. Excelentes actuaciones y puesta en escena. Muy bueno el espacio elegido para representar esta obra que dejará, sin duda alguna, una huella en cada espectador.